EDITORIAL

Por la redacción de LANORMA.CO
Los ministros más cuestionados  del Gobierno de Petro al lado del ministro de Hacienda por el entramado de corrupción y compra de votos a congresistas y pérdida de dinero destinado a personas pobres de las regiones de Colombia.
La transparencia y credibilidad del Gobierno está en la picota pública 

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Ahora que el país pasa por una encrucijada de falta de credibilidad y crisis institucional, lideradas en gran magnitud por personas que son nombradas bien sea por elección popular o asignación de un cargo por el Gobierno de turno con el fin de realizar unas funciones y cumplir una misión dentro de una entidad pública que a la postre desafortunadamente no llegan a realizar el proposito
Por eso nos seguimos indagando sobre el comportamiento, la ética, eficacia y moral de ese funcionario público que es posesionado en un cargo del Gobierno con el propósito de que desarrolle su conocimiento y ejecución de obras al servicio de los colombianos.
Sí esa es la reflexión, de preguntarnos hasta dónde la politiquería, el clientelismo, los intereses políticos y económicos corroen la consciencia de ese funcionario, profesional o lider político? La respuesta es evidente, es hasta donde su jefe y circunstancias se lo permitan porque así es Colombia y Latinoamerica en el actuar de la mayoría de sus servidores públicos.
Y es que América Latina ha sido permeada durante muchos años por la inestabilidad política y guerras internas, desde dictaduras militares, guerras civiles, crisis económicas y  ahora con mayor trascendencia la corrupción dentro de las entidades de los gobiernos.
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Cabe precisar que Transparencia Internacional publicó recientemente su Índice de Percepción de la Corrupción 2023, que mide los niveles de la corrupción en el sector público en 180 países y territorios de todo el mundo. Colombia se ubica entre los 40 a 50 puntos de calificación, siendo la calificación de 0 a 10 con el índice más alto de corrupción y de 70 a 100 los puntajes altos que denotan que en ese país hay menos corrupción. De acuerdo con el ponderado de Transparencia Internacional, Colombia está en el punto intermedio, en el que los actos deshonestos y desvío de dineros se van a los bolsillos de algunos funcionarios a través de fachadas de empresas y personas naturales que se sirven de receptores del acto  de robo o saqueo al Erario que  desde luego va en detrimento del patrimonio del país.