LOS JUEGOS PANAMERICANOS ASIGNADOS A COLOMBIA EL AÑO PASADO EN MEDIO DE UNA GRAN FIESTA Y EUFORIA,  AHORA SOLO ES TRISTEZA Y DESAZÓN EN BARRANQUILLA Y TODO EL PAÍS

 

Por la Redacción LA NORMA.COM
¿Quién tuvo la culpa?

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En el país de Macondo donde nació el Nóbel de literatura, Gabriel García Márquez. En el país del vallenato, del  mejor café del mundo, de la magia de sus playas y naturaleza verde. Sí, en esa nación considerada con la segunda mayor diversidad del mundo tanto en fauna y flora, entre otros atributos, se converge una serie de comportamientos y estados que asombran a propios y extraños.
Características que hacen de Colombia un territorio único y especial pero también desconcierta por momentos cuando menos se imagina, sí es la incertidumbre y el asombró de lo que a veces parecería comportamientos lógicos y tendencias normales en el actuar de sus gobiernos, de sus deportistas, cantantes y artistas, quienes fluyen bajo tintes de talento propio de las ricas tierras cafeteras de Suramérica, quienes por lapsos nos representan con orgullo pero también con sorpresa nos hacen quedar mal dentro de un asombro total.
Y esta reflexión es para referirnos a los hechos acaecidos en el primer mes del año, primero la pérdida de la realización de los Juegos Panamericanos que se daban por hecho en Barranquilla en el 2027, pero que por negligencia del Gobierno del presidente Gustavo Petro y su Ministra de Deporte, y también del alcalde de Barranquilla, se perdieron por incumplimiento en unos pagos que se debían hacer en unas fechas acordadas  a la organización de las justas, causando vergüenza y falta de seriedad del Estado colombiano.
Sí es increíble y pasa solo en Colombia, pero también decepcionó en el mes de enero la Selección Juvenil de Fútbol de Colombia, que disputaba los preolímpicos clasificatorios para los Juegos de París, con un resultado lamentable en todos sus partidos ya que los perdió en su totalidad;  de esta manera quedando eliminada de esa justa olímpica, marcando un hito vergonzoso en la historia de estos torneos, ¡cero puntos¡, ¡cero goles y ¡última del grupo¡.
Y así también se ve en la administración gubernamental  sobre todo en el comportamiento de algunos servidores públicos del país, unos de elección popular otros por delegación política. por ejemplo, la reciente sanción de parte de la Procuraduría al ministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva, quien por supuestas irregularidades en la contratación de pasaportes fue sancionado por el Ministerio Público, pero al parecer no está cumpliendo el mandato convirtiéndose en un desacato.
Y  así el país político se debate entre las contradicciones, la polarización, odios políticos de bandos del Centro Democrático, Pacto Histórico, partido Liberal, los Verdes y hasta el desteñido partido Conservador.
A esto hay que sumarle las desatinadas expresiones y acciones del presidente Gustavo Petro cada semana, lo último las presiones a la Corte Suprema de Justicia para el nombramiento del fiscal, asimismo sus continuas peleas con el gobierno de Argentina, Israel y hasta su citación con el presidente Andrés Pastrana en la Fiscalía del cual no se llegó a ninguna conciliación. Por ultimo las imputaciones de  la Fiscalía al hijo del presidente, entre otros hechos.
Así es la situación en Colombia, en el que  la corrupción sigue campeando lamentablemente en algunas esferas del Estado, por ejemplo es común que veamos todos los días en ciudades y zonas rurales obras públicas demoradas o a medio terminar,  asimismo grandes proyectos de infraestructura  que se quedaron en solo ilusiones y discursos.
En el caso de Bogotá, la ciudad que recibe a todos los colombianos tanto en oportunidades laborales y profesionales, se observa en los últimos años un estancamiento en las grandes obras de transporte, para citar,  la construcción del tren de Occidente firmado e iniciado desde el gobierno de Juan Manuel Santos, obra que al día de hoy debería estar inaugurado si fuera en un país serio,  otro ejemplo, de obra sin terminar es la autopista Longitudinal que atravesaría  toda la capital  con el fin de descongestionar la ciudad de Bogotá, asimismo las troncales de Transmilenio de las avenidas Cali y 68 demuestran las demoras para  su entrega y aún están en construcción.
Y un despropósito al abandono, es el Centro de Alto Rendimiento de Bogotá, creado para deportista y gran desarrollo profesional, a hoy es un monumento  a la desidia y negligencia del Estado, sus piscinas, zonas deportivas y laboratorios se hunden entre los escombros y el pasto.
Por último, el Coliseo el Salitre, que fue por muchas generaciones el lugar de preparación y eventos de grandes deportistas de Bogotá, con tristeza es hoy un lugar abandonado, todo porque un contratista  no siguió su reestructuración y dejó la obra tirada sin que a la fecha las alcaldías de la capital de turno hayan dado solución alguna para recuperar este emblemático coliseo para los bogotanos.