Por la Redacción de
LA NORMA.COM
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El escritor barranquillero, Roberto Elías Salcedo Martínez, quien posee un grande conocimiento sobre las costumbres y tradiciones colombianas, característica que se debe a que gran parte de su vida la ha transcurrido entre la ciudad caribeña colombiana y la capital, haciéndolo aún más defensor radical y amante de su querida patria, y de los valores de la nacionalidad e identidad regional.
Hacia finales de 2021, decidió lanzar el Libro Futuro Caribe, un texto de corte y estilo narrativo por instantes pero reflexivo y programático en algunos capítulos para luego trascender a propuestas de fondo que conlleven a reformas del Estado.
Situación que le llevó bastante investigación y matizado por sus experiencias personales y profesionales enfocado a reflexiones en torno a su amada Colombia y mas si se trata de su natal capital del Atlántico, casi dictado como un dogma por muchos historiadores e intelectuales, quienes afirmaron que por el sector costero de Puerto Colombia entró la cultura, la política y las costumbres tradicionales.
Algunas importadas de caracter buenas pero también otras no muy sanas heredadas de los españoles- conquistadores, acciones presentadas durante la época de la mal llamada conquista e independencia, pero de todo ese mundo invasor se quedó la astucia de los colombianos para trasladarse también hacia el interior del país como una consigna tradicional.
Roberto Elías considera que una apreciación sobre “Los indicadores de carros, edificios, y modernismo para calificar una comunidad de personas no constituyen el fin único de sus habitantes”, en cuanto a las políticas de un Estado dice que deben estar dirigidas al bien común y orientadas a una política enfocada a “no vender nuestro patrimonio ecológico y ambiental”— “lo que debe ser la consigna”, puntualiza.
Repetidamente manifiesta un gusto y aprecio muy notorio y apacible, en especial por Bogotá, ciudad que por muchos años lo ha acogido tanto en lo laboral, cultural, profesional
Y en esa mezcla del lenguaje poético y macondiano que se siente en su acento marcado de costeño – caribeño y hasta por momentos tonos de andaluz que se ve reflejado en la degustación por buen plato de comida típico andino o llanero, o quizás unos patacones o sancocho de pescado ancestral, costumbres que las lleva constantemente en su cotidianidad,
Salcedo lo expresa en su comportamiento reflexivo, meditabundo que trasmite esporádicamente a través de sus expresiones tradicionales y forma de actuar de su querida ciudad que lo vio nacer, y por instantes lo lleva a indagarse a veces con preocupación e independencia sobre la realidad política colombiana.
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«Las crisis políticas lo afectan en su cultura y comportamiento afirmando que las decisiones gubernamentales “no cambian en sus mañas de transmitir por parte de algunos gobiernos del pasado, ciertos mensajes que incitan a divisiones y peleas, inconcebibles entre los mismos connacionales”. Roberto Salcedo.
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De esta manera, en un medio día típico bogotano enmarcado por un sol picante en el centro histórico rodeado por el bullicio, los afanes de oficinistas, vendedores ambulantes y algunos cachacos en su esencia en vía de extinción pero también ahora atacados en su cultura por las migraciones avasalladoras de los últimos tiempos, entonces casi que se desvanece ese cachaco con su traje tradicional en medio de la muchedumbre que se desplaza por el centro de Bogotá.
Y es en un restaurante y café típico santafereño, que la redacción de la LANORMA.COM tuvo la oportunidad de entrevistar a Roberto Salcedo Martínez, quien en una corta conversación habló de temas sobre su último libro, la actualidad de Colombia y el Caribe. Martínez reafirmó en su auto reflexión de país, que Bogotá es la “ciudad Caribe de Latinoamérica”, un reconocimiento que hace él en honor a la capital porque argumenta que Colombia está ubicada perpendicularmente al sol, es decir en el centro del eje ecuatorial, que la hace más singular, privilegiada.
Asegura que Bogotá lo inquietó a presentar este hermoso libro bajo la inspiración de la alegoría “nevera”, porque como dirían algunos personajes, Bogotá les da de comer a todos los que llegan a buscar un mejor futuro, y dice que una cosa es ser costeño y otra cosa es ser Caribe, que incluye todo el país en sus montañas, ríos, mares y sitios naturales en general, también los moradores de zonas rurales y urbanas, quienes son personas cálidas y por esencia en su andar no hay divisiones de ciudadanía en cuanto a sus costumbres que siguen aún intactas de grupos sociales cuyos orígenes se remontan a comunidades más ancestrales de esa Colombia que debe mantenerse en un sistema económico que se fortalezca en el turismo y en sus recursos naturales como ideal de nación, aconseja Salcedo.
Roberto, plantea acabar con esa economía tratadista, tradicional, capitalista y por lo contrario nos invita a que miremos hacia lo nuestro para formarnos un ideal de país en el reconocimiento de sí mismo a través de la academia recordando a nuestros ancestros.
Piensa que a veces son los mismos gobiernos los que se han encargado de bloquear esos desarrollos innatos y estructurales de los colombianos por eso asegura que su publicación es “es una diversidad de propuestas para mirar hacia el reconocimiento de los recursos agrícolas y naturales que tiene Colombia, en el que haya un ideario político para romper con lo tradicional malo”.
Salcedo dice que Bogotá y Colombia está caracterizado por la alegría y fraternidad, en donde sus pobladores son cálidos pero son peor los políticos, quienes nos han agobiado por muchos años en un afán de dividirnos, hay que seguir en esa lucha por las comunidades, quienes no siempre es la pobreza física la que los identifica sino que mi propuesta es marcar y dar un vuelco a las ventajas de nuestros nuevos sistemas ecológicos, ambientales y sociales que hacen de Colombia único en el continente.
Finalmente propone e invita a indagarse el cómo cambiar ese discurso uribista y polarizado, debemos acabar con la explotación de petróleo y carbón, y mirar más hacia la protección de los alimentos, el agua la diversidad del clima. Por eso el Libro Futuro Caribe es un collage de nuestra vida y desarrollo profesional, es decir del privilegio que nos da encontramos en el territorio con la sabiduría de nuestros abuelos que hoy se ha perdido mucho por culpa de algunos gobiernos que han terminado con esa tradición, es un llamado a propuestas innovadoras y competitivas como seguir conservando los alimentos naturales como el ñame, la yuca, la moringa. Precisando que el 65 por ciento de nuestro territorio es rico en producción y cultivos naturales típicos.
Respecto a uno de sus capítulos del libro que titula “Quién le pone cascabel al gato”, Salcedo se refiere a especificar que, como hay muchas organizaciones políticas que quieren quedarse en el poder sin innovar y plantear cambios de fondo porque no están siguiendo el ideario y discurso de Simón Bolívar, sobre la unidad y los valores de nación, y quien se atrevió, el libertador en su momento a mover esas entrañas de esas organizaciones políticas pasadas para cambiar hacia un ideario político de unidad, porque si miramos el hoy, se aprecia intrigas con muchas cosas negativas desde envidias, dineros y odios en las organizaciones políticas que en nada le hacen bien a la sociedad para después no saber qué hacer en el momento de dirigir un establecimiento estatal.
Por último Roberto Elías, dice, refiriéndose a la actual coyuntura política del país que desde Petro hasta Uribe, estamos en una era de polarización, asegura que no ha visto un planteamiento más allá del altruismo, por eso necesitamos —un ideario de Nación—,
Necesitamos más periodos de gobierno para un proyecto de Estado serio que sea a largo plazo pero sobre todo fundamentado en unas bases sólidas en pro de los colombianos y no de intereses particulares de protagonismo. Se necesitaría al menos 40 a 100 años para implementar una política real, competitiva y social enfocada a la gente y lograr una sociedad más equitativa y productiva, autónoma para renunciar a ese salvajismo radical de divisiones en un país como Colombia que necesita que todos remen hacía un mismo objetivo.
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