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Por  Alberto Palmarrosa Inciarte – Economista. Riohacha-Colombia
Cuando el capitalismo está en crisis, se habla por doquier de “incertidumbre” un escape a negar la realidad, la certidumbre de su desastre; sostenido solo, por la guerra incruenta para someter a los pueblos, colonizándolos, saqueándolos. El capitalismo en sí, no es sostenible, pura paja. Y Marx, lo dijo muy clarito: “El capitalismo lleva en sí el germen de su propia destrucción por su insaciable sed de plusvalía y de ganancia”.

 En sus trabajos el economista inglés Michael Roberts, y más, en el último: “Más pruebas a favor de la ley de la rentabilidad de Marx” refiriéndose a la Sección Tercera, —Ley de la Tendencia Decreciente de la Cuota de Ganancia—, Capítulo XIII, de la página 213 a la 263 del Tomo 3 Fondo de la Cultura económica, México. Dice Michael Roberts: Marx consideró que esta era la ley más importante de la economía política, porque planteaba una contradicción irreconciliable en el modo de producción capitalista entre la producción de cosas y servicios que la sociedad humana necesita y las ganancias del capital, y generaría crisis regulares y recurrentes en la inversión y la producción.

En el Blog, La iguana TV, hoy, 29 de enero aparece una información sobre la preocupación de nada más y nada menos que del presidente y consejero delegado de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, advirtiendo, comparó la creciente deuda de EEUU (34 billones de dólares) con conducir a alta velocidad hacia un precipicio, durante el discurso que pronunció el viernes en el Centro de Política Bipartidista. Pero no dijo que como ciertas enfermedades era irreversible. El JPMorgan es una firma de servicios financieros líder a nivel mundial (la quinta en el mundo) con $2.6 billones en activos y operaciones en todo el mundo. Preocupado porque sus inversiones no rentan igual, muestran caídas.
Razón le asiste a Jamie Dimon, la recesión económica es una amenaza latente, preocupante para los capitalistas en el mundo imperialista encabezado por EE. UU, y todo, por su incesante extracción de ganancias; generando una contraparte llena de miseria, despojada de la productividad, arrojada a la pobreza, lo que se conoce como la destrucción de las fuerzas productivas. Eso no es incertidumbre, es un hecho cierto, que se devela permanentemente.

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En Colombia, los revolucionarios estamos conminados a profundizar la crisis del capitalismo, del lado del proletariado y el campesinado, creando conciencia social en las masas de empobrecidas por el capitalismo, si bien es cierto que respaldamos el gobierno progresista nuestra tarea es continuar hasta la derrota definitiva del peor mal de toda la humanidad: el capitalismo.

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Los capitalistas colombianos a través de sus medios de comunicación, vociferan constantemente, para horadar la conciencia popular, para lograr la exculpación de sus males y achacarlos al reciente gobierno progresista. Sobre la estanflación (estancamiento de la producción y precios altos) lo achacan al mal gobierno nacional, cuando los países imperialistas amos de los burgueses criollos no han dado para sacudirse de la ralentización productiva. El guerrerismo imperialista en la actualidad ha incrementado los precios de las materias primas, induciendo a la inflación; para colmo, con sus bancos suben las tasas de interés, despojando a la masa trabajadora del valor de su trabajo, incrementando la plusvalía, y al tiempo, la pobreza.

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Nuestra economía es endémica, minera y enclavista, y sobre ella basan sus bofas exportaciones. Sin embargo, el grueso de nuestros alimentos son importados, poseyendo Colombia, tierras suficientes para nuestra autosuficiencia productiva en materia alimentaria, para acabar con esta acentuada dependencia. Claro que esto significa una lucha ardua, tesonera, un alto nivel de conciencia patriótica para defender nuestra soberanía, que implica: derrotar a la proimperialista burguesía, y a los oportunistas de toda índole; incluso, aquellos enquistados en este gobierno.
Nuestra tarea es la conquista del socialismo, sin ambages ni vacilaciones. Nuestras tareas organizativas en el pueblo, ayudan al desmoronamiento del imperialismo, lo conducen al despeñadero; sobre ello no debemos tener la más mínima incertidumbre.