POR LA REDACCION REVISTALANORMA.COM.CO
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Cabe recordar que durante el siglo XVIII, surgió una variante moderada conocida como «despotismo ilustrado», impulsada por monarcas europeos que adoptaron ideas de la Ilustración. Su lema principal era «todo para el pueblo, pero sin el pueblo». La anterior cita viene como anillo al dedo y aplica a la actual situación que vive Colombia, que se ha venido proyectando en los cuatro años de gobierno de Petro. Sí después de 300 años de historias políticas y de monarquías, en donde los gobiernos controlaban los tres poderes para tener dominio sobre el territorio y la población, en donde las monarquías dominaban con autonomía todas las gestiones administrativas y gubernamentales de los estados de la época.
En el caso de Colombia, la intervención y cuestionamientos reiterados de Petro hacia fallos y providencias de las cortes Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Concejo de Estado, el Poder Legislativo y la Fiscalía, entre otros son ejemplo de intervención indebida, despotismo y llevar el Estado colombiano hacia una especie de radicalismo gubernamental afectando la democracia.
El último hecho trascendental descabellado y de injerencia fue el pedido de Petro para suspender las ordenes de captura, a ‘Chiquito Malo’ y otros 28 integrantes del Clan del Golfo, sin duda esto rebotó la copa tanto de la opinión publica y la mayoría de colombianos de bien, quienes deseamos que se erradique de tajo a los violentos, a quienes les hacen daño al país con la extorsión, narcotráfico y guerrillas que atacan varios departamentos del país, pero ante todo los colombianos quieren que se respete los demás poderes y que el gobierno actúe contra la ilegalidad de los grupos al margen de la ley, que a mi manera de ver es lo que se visualiza actualmente, cero rechazo a los violentos y mucha aceptación de la ilegalidad por parte del ejecutivo.
Complementando lo anterior sería muy consecuente y honesto, que los gobernantes y candidatos a la presidencia demuestren que sus acciones y propuestas estén dirigidas de verdad para el pueblo y no que después de estar en el poder se cuente sin el pueblo, acotando la frase del siglo XVIII del despotismo ilustrado en el que el eslogan era «»todo para el pueblo, pero sin el pueblo», que es lo que realmente y desafortunadamente viene sucediendo en Colombia con el actual Gobierno.
