Las ESAL o entidades sin ánimo de lucro, pertenecen a un voluntariado social, a una generación transformadora sobre el comportamiento humano en el relacionamiento con su entorno. Para ser parte de una ESAL ambiental solo se requiere el querer hacerlo libremente sin esperar remuneración alguna.
El voluntario social de carácter ambiental no tiene límites, no existe regulación que restrinja su accionar, solo requiere dedicar parte de su tiempo en ayudar a la protección de los recursos naturales y el medio ambiente.
Por lo anterior, la historia de un líder ambiental fundador de una ESAL se construye en el día a día, y ante el acelerado crecimiento del deterioro ambiental del planeta, especialmente de los ecosistemas hídricos, los bosques y en general toda la biodiversidad, desde hace más de 30 años ASOECO, a través de su Director el reconocido ambientalista Luis Alejandro Motta Martínez viene promoviendo la formación de “líderes ambientales comunitarios” comprometidos con el empoderamiento de su entorno y el fortalecimiento de la cultura ambiental.
De igual forma, considera que todas las personas deben aprender a vivir en armonía con la naturaleza como parte integral del todo. Motta Martínez, a su vez, creó el modelo pedagógico ambiental participativo, que propone que la educación ambiental debe formar a los niños, desde lo didáctico y lo práctico. Proponiendo diversas actividades en las instituciones educativas que respondan a las necesidades de mejorar el entorno, articuladas al enfoque transversal o integrador.
Por consiguiente, cree que se hace necesario poner como referente integrador los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y para ello, recomienda la necesidad de fortalecer acciones orientadas a cambiar la actual forma consumista de recursos naturales no renovables e impulsar campañas para el uso de energías renovables.
Como conclusión, recomienda que la formación de los niños y las comunidades debe estar soportado en lo ambiental, que genere un cambio, que nos convoque a constantes reflexiones y conlleve a la formación de investigadores propositivos, generando grandes “lideres ambientales comunitarios”.
La reflexión más importante debe estar orientada a fortalecer los modelos pedagógicos participativos, los cuales permitirán cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible (ODS).
Finalmente, Motta Martínez, recomienda, que el liderazgo ambiental, es una alternativa para que las comunidades en procesos educativos no formales, debe ser impulsada como lo establece la ley 99 de 1993. Damos las gracias a todos nuestros suscriptores, a las instituciones y a los diferentes escritores que mantienen vigente el cambio en la cultura ambiental participativa.