- ¿Qué es y cómo funciona el alquiler de vientre en Bogotá?
- Alrededor de 60.000 euros estarían pagando por un proceso de gestación subrogada en Bogotá.
- El vacío legal ha convertido a Colombia en un “paraíso del alquiler de vientres» para los extranjeros, de acuerdo a concejales
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En sesión plenaria, el Concejo de Bogotá llevó a cabo un debate de control político sobre la maternidad subrogada, citado por el concejal Andrés Barrios, del Partido Centro Democrático.
Durante su intervención, los concejales Andrés Barrios, Diana Diago, Julián Uscátegui, Andrea Hernández y Humberto Amín encendieron las alarmas sobre una problemática silenciosa pero creciente: Bogotá se está convirtiendo en un epicentro de «turismo reproductivo». Los cabildantes denunciaron de forma contundente la existencia de redes comerciales dedicadas a la mercantilización de niños y la explotación de mujeres vulnerables bajo la modalidad de la gestación subrogada (conocida comúnmente como «vientres de alquiler»).
En el transcurso de la jornada, los cabildantes explicaron cómo lo que se presenta externamente como un acto solidario y altruista ha terminado convertido en una lucrativa industria que mueve millones. Un ciudadano extranjero puede llegar a pagar en el país alrededor de 60.000 euros por un proceso de gestación subrogada. Sin embargo, la realidad de las mujeres que prestan sus cuerpos es de profunda inequidad: la gestante apenas recibe entre el 10 % y el 27 % del valor total de la transacción. Del mismo modo, se presentan pagos mensuales condicionados a la entrega del bebé en perfectas condiciones y bonificaciones adicionales denominadas «bonos de éxito» o «bonos de buen comportamiento».
Por otra parte, la falta de coordinación en el Estado y la ausencia de leyes que regulen dichos procedimientos son los factores que más facilitan estas prácticas. Según cifras del Consejo Superior de la Judicatura, tan solo durante el año 2024 se registraron 8.435 demandas de impugnación de maternidad y paternidad.
Este vacío ha provocado que Colombia sea promocionada en el exterior como un «paraíso de la subrogación». Múltiples páginas web extranjeras destacan la ausencia de leyes en el país como una ventaja para facilitar el registro de los niños, un contraste drástico con países de Europa, donde esta práctica comercial está rotundamente prohibida o estrictamente limitada debido a sus alcances éticos.
En la misma línea, la concejal Heidy Sánchez llamó la atención sobre las implicaciones médicas que sufren las mujeres en este proceso. Explicó que las gestantes son sometidas a tratamientos de hormonas que ponen en riesgo su salud física. Asimismo, advirtió que dichos «contratos» vulneran su derecho a la libre decisión sobre sus cuerpos y a la interrupción voluntaria del embarazo.
Frente a este panorama, el concejal Andrés Barrios presentó la propuesta «Bogotá No Se Alquila», una estrategia integral y local diseñada para combatir el turismo reproductivo, fortalecer las competencias de la Alcaldía frente a este fenómeno y proteger a las mujeres de redes que se aprovechan de sus necesidades económicas.
Asimismo, los cabildantes solicitaron que las IPS implementen un registro estricto y transparente de todos los casos de maternidad subrogada, asegurando al mismo tiempo que las mujeres reciban información idónea, clara y oportuna sobre las implicaciones físicas, psicológicas y legales de esta práctica. De igual manera, insistieron en la necesidad de estructurar rutas de prevención efectivas que impidan la captación o inducción de mujeres vulnerables, garantizando plenamente sus derechos esenciales.