Bogotá necesita una señalización vial que proteja vidas, no que genere nuevas barreras

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Bogotá merece respuestas claras sobre la forma en que se están invirtiendo los recursos destinados a la señalización vial plástica y al urbanismo táctico.

El propósito no es cuestionar la importancia de la señalización, así como de todas las herramientas de todas las señalaciones de tránsito, a contrario sensu lo que pretendemos es que cada intervención este respaldad estudios técnicos, evidencia verificable, transparencia en el uso de los recursos públicos y un verdadero compromiso con la seguridad de todos los actores viales.

Es preciso revisar con detenimiento los indicadores específicos que permitan establecer si los dispositivos instalados realmente reducen la siniestralidad, se debe tener claro para revisar la funcionalidad de estos elementos que se fortalezcan las evaluaciones técnicas antes y después de cada intervención.

Así como establecer la trazabilidad del presupuesto, afecto de precaver las falencias que se produzcan por falta de un mantenimiento reactivo y oportuno.

También se evidencia que la señalética puede afectar la accesibilidad de personas mayores, personas con discapacidad, niños, niñas y usuarios de los servicios de salud, cuando algunos elementos terminan convirtiéndose en barreras físicas o riesgos para la movilidad peatonal. Bogotá debe avanzar hacia una infraestructura que proteja la vida sin excluir a nadie.

Esto evidencia la necesidad de planificar de mejor manera el mantenimiento de los dispositivos, la transparencia en la ejecución de los recursos y la garantía de la accesibilidad universal en todas las intervenciones viales. Bogotá necesita que cada peso invertido se traduzca en resultados verificables, mayor seguridad vial y una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.

Mi compromiso será con la ciudadanía, buscando el bienestar general y para ello seguiremos haciendo un control político serio, técnico y responsable para que las decisiones públicas respondan a las verdaderas necesidades. Bogotá merece una movilidad segura, eficiente, transparente y pensada para todos.