Deslegitimar las instituciones y pasar por encima de la Norma degrada una sociedad a su mínima expresión
POR LA REDACCIÓN DE LA REVISTALA NORMA
La Congresista Jennifer Pedraza, ha denunciado con acierto varias situaciones de corrupción y violación de la ley en diferentes circunstancias desde la ética del mismo presidente, ministros y algunos entes del Gobierno en su actuar diario hasta la posición desacertada de algunos funcionarios públicos. El caso triste y reciente es el de Juliana Guerrero, quien había sido nombrada a un cargo de Viceministra de Juventud por Gustavo Petro en el cual al parecer falsificó un título profesional académico de la Fundación San José para desempeñarse en un puesto ministerial, y actualmente la Fiscalía le imputa cargos por fraude procesal y falsedad ideológica…y así hay muchas situaciones que han caracterizado a la actual administración.
Por eso, lo peor que le puede pasar a una sociedad es la deslegitimación de sus normas y su no acatamiento, es decir cuando su gobernante quiere vulnerar e ignorar en el caso de un país, la Constitución política, que es la Carta Magna, que es la ley máxima de la cual se debe regir la legislación y actuaciones de los demás entes estatales que la integran. Por eso las Instituciones se deben mirar y acatar en su contexto máximo sin transgredir el marco legal.
Lo anterior es para reflexionar que si en un país en cada una de sus estructuras gubernamentales se empieza a diluir o a mostrar signos de fragilidad en las decisiones bien sea porque la población civil viola las normas o bien sea porque el mismo Estado no acata cada una de sus organizaciones y poderes se cae en la falta de respeto convirtiendose en violación a la ley, lo que va deslegitimando una constitucionalidad que en su esencia es democrática y que de hecho debe regir a un país, departamento o ciudad.
En el caso de Colombia, lo podemos ver en hechos pasajeros y tradicionales como la violencia en las regiones y ciudades, sin duda la aparición de las guerrillas, los grupos almargen de la ley, el narcotráfico, la corrupción, entre otros son manifestaciones negativas.
Pero cuando esa ley se transgrede desde el mismo gobierno es aún más preocupante, por ejemplo cuando un mandatario impone un decreto, resolución para reformar una institución sin consultar las mayorías o los entes de control se convierte casi que en una forma de dictadura maquillada que de hecho perjudica el desarrollo de ese país.
Para estos casos tenemos los casos de Cuba, Venezuela, Nicaragua en Hispanoamérica, sus líderes políticos llegaron al poder para imponer un régimen y unas leyes a su manera omitiendo los otros poderes lo que posteriormente los llevó a la desgracia económica y a la expulsión de sus connacionales hacia otras naciones.
En Colombia se está engendrando esa cultura de la falta de sigilo y seguimiento a la Norma que lideran los entes de control, que se diagnostica en el mismo Gobierno Nacional y asimismo en los gobernantes de las ciudades, ya que por ejemplo no se respeta el espacio público, no se valora la policía y por lo contrario parecería existir una anarquía en todo sentido en las urbes, tanto en la falta de seguridad y tranquilidad que debe existir en los entornos habitables.
Por otro lado, un caso de deslegitimación, es desempeñar un cargo profesional en una institución del Estado sin tener los méritos y falsificando títulos o credenciales académicas que desafortunadamente es lo que ha venido caracterizando al Gobierno de Petro en varios ministerios y entidades descentralizadas que son lideradas la mayoría por personas con poca idoneidad y capacidad profesional para la misionalidad responsable de cada institución.
