POR ANGY JOHANNA LÓPEZ NOVOA- ESTUDIANTE DE DERECHO-UNIVERSIDAD GRAN COLOMBIA

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA DE 1991

La semana pasada nuestro país celebró tres décadas de entrar en vigencia la Carta Magna, es nuestra Constitución Política de Colombia que fue redactada en el año de 1991. Cabe recordar que la Nación vivía los peores momentos de violencia de la historia política, social y económica enmarcada por los dolorosos episodios presentados como consecuencia especialmente del flagelo del narcotráfico, que venía afectando en todo su furor y recrudecimiento en cabeza del mayor mafioso colombiano de todos los tiempos Pablo Emilio Escobar Gaviria, alias el “Patrón”.

Por aquella época se postulaban varios candidatos a la Presidencia de la República y líderes políticos, quienes fueron asesinados por ese manto de violencia que sacudía a Colombia como el recordado de estirpe liberal, Luis Carlos Galán Sarmiento, homicidio realizado en la plaza central del municipio de Soacha en el año 1989; también el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa en 1990; Carlos Pizarro León Gómez, líder de la guerrilla del Movimiento 19 de abril –M19, entre otros más víctimas de una sociedad incomprendida.

En medio de este triste marco nació la Asamblea Nacional Constituyente, que presidió el político de origen liberal Horacio Serpa Uribe junto al exguerrillero Antonio Navarro Wolf y el líder del partido Conservador colombiano Álvaro Gómez Hurtado. 

Asimismo la redacción del nuevo articulado de esta “Carta Magna”, se caracterizó por ser pluralista, diversa e incluyente, era un texto de 380 artículos y 60 normas transitorias, que paso a paso vino a ser muy importante para nuestro país, esta Constituyente se realizó bajo el gobierno de Cesar Gaviria Trujillo, al igual se crea también la “Séptima Papeleta”, con la coordinación del ex procurador Fernando Carrillo Flórez. 

En este ensayo se analiza la capacidad de dicha Constitución para dar respuesta a los problemas que han aquejado a Colombia, y a los demás países latinoamericanos, desde su misma creación, tales como el autoritarismo, la intolerancia religiosa, la discriminación racial y los límites a la participación política de los ciudadanos. Se concluye que, si bien hay que reconocer que la Constitución no ha podido brindar una solución definitiva a los problemas clásicos del país, ella no deja de ser una importante conquista ciudadana que debe ser defendida con los ajustes y actos legislativos que ha tenido algunos artículos en estos 30 años de democracia colombiana.

Para nosotros los primiparos, en especial para los nuevos estudiantes de la Facultad de Derecho es importante que se dicte esta importante cátedra bajo el nombre de —Constitución Política Colombiana—, porque constituye la base y eje normativo de la sociedad colombiana en el conocimiento de nuestra organización como país pluralista en un estado social  de derecho, porque en la Carta Magna aprendemos a conocer, a defender y hacer cumplir las leyes, para que nos respeten nuestros deberes y derechos a través de nuestra capacidad de pensamiento y de critica en donde podamos actuar con libertad, para dirigir, enseñar y ayudar a los compatriotas y especialmente a trabajar por nuestros coterráneos.

Nosotros como estudiantes estaremos preparados para defendernos personalmente, ayudar a los demás a trabajar y desempeñar un cargo público político, con dignidad, pero antes fortalecernos en nuestra formación personal fijado en un país, familia, sociedad, gobierno, departamento, ciudad, municipio y veredas, etc., Teniendo como fundamento la formación de los valores fundamentales como lealtad, justicia, respeto, tolerancia, honestidad, entre otros.

Además, se despierta el interés de vivir en paz y una mejor patria con el fin de que las nuevas generaciones no sufran tanto como las anteriores en tiempos pasados donde el común denominador era la violencia, secuestros, asesinatos, esclavitud y inseguridad campante.

En síntesis, el artículo 13 de la Constitución Política de Colombia de nuestra “Carta Magna, deja claro que “todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.